Razones genéticas podrían ser las responsables de que las mujeres tengan una mayor prevalencia de la enfermedad de Alzheimer

15 Nov

La mayoría de los estudios epidemiológicos sobre la enfermedad de Alzheimer han observado una mayor incidencia de la enfermedad en las mujeres, es decir, que el número de casos nuevos anuales se decanta hacia el sexo femenino.

Del mismo modo, la prevalencia de la enfermedad de Alzheimer también es más elevada en las mujeres, un  hecho que hasta ahora parecía tener una explicación más clara, ya que en la  mayoría de los países la esperanza de vida de las mujeres es superior a la de los hombres.

Aparte de la explicación de que una mayor esperanza de vida en las mujeres pueda ser debida a que están menos expuestas a agentes medioambientales, también se atribuyó esta mayor prevalencia de la esperanza de vida en las mujeres a que ellas, y no los hombres, se benefician a lo largo de su vida fértil del efecto neuroprotector de los estrógenos, efecto que desaparece después de la menopausia.

El efecto neuroprotector de los estrógenos llevó a que durante muchos años se pensase que la menopausia, tanto la temprana -que presentan algunas mujeres sin que se conozca la causa- como la quirúrgica, condicionaba un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. En base a esta hipótesis, se propuso la realización de tratamientos hormonales sustitutivos para retrasar la edad de la menopausia. Así, en un estudio longitudinal realizado en Italia por Baldereschi y colaboradores, observaron que la terapia de reemplazo de estrógeno se asociaba a una reducción en la prevalencia de la enfermedad de Alzheimer en mujeres  postmenopáusicas.

Posteriormente, la Cochrane, en el año 2012, publicó una revisión extensa de diferentes estudios sobre la utilidad de los tratamientos hormonales en mujeres para prevenir tanto las enfermedades cardiovasculares como las demencias en mujeres postmenopáusicas, desaconsejando el tratamiento hormonal ya que no había sido útil ni en la prevención de las enfermedades cardiovasculares ni en las demencias ni tampoco en la prevención del deterioro de la función cognitiva en mujeres postmenopáusicas.

Si los factores hormonales no son los responsables de la mayor incidencia y prevalencia de la enfermedad de Alzheimer, ¿qué otra explicación puede tener que las mujeres sean más propensas a desarrollarla?

Aunque se han manejado numerosas hipótesis, cada vez más tiene mayor credibilidad la idea de que la explicación se encuentre en el genoma humano, y más concretamente en relación al gen de la apoproteina E (Apo E) que se localiza en el cromosoma 19.

La Apo E es una lipoproteína que actúa sobre receptores lípidicos, tanto a nivel general como cerebral, y que tiene una estructura formada por tres alelos más comunes que se denominan ε2, ε3 y ε4, que a su vez producen tres isoformas de la proteína llamadas E2, E3 y E4. Estos tres alelos son heredados en forma codominante, dando como resultado seis genotipos: E2/ 2, E3/2, E3/3, E3/4, E4/4, E4/E2.  La Apo E4 se encuentra en 12% a 15% de la  población, mientras que la Apo E3 es la más común, con una frecuencia de 77%, y la más baja la Apo E2, que se encuentra en el 8%-11% de la población.

Pues bien, desde hace tiempo sabemos que el alelo ε4 de la Apo E es un conocido factor de riesgo para el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer de inicio tardío, con un riesgo de 3-4 veces más elevado y sobre todo cuando el portador es homocigoto, es decir E4/4. A través de diferentes estudios, se sabe que el genotipo ε4 es más frecuente en las mujeres que en los hombres, lo que conlleva un riesgo de alrededor de cuatro veces más de padecer la enfermedad Alzheimer.

Por otra parte, el ApoE4 también supone un mayor daño a nivel de las estructuras cerebrales (hipocampo, grosor cortical, conectividad funcional) y un menor rendimiento de la memoria en las mujeres en comparación con hombres en diferentes etapas de la enfermedad de Alzheimer.

Por lo tanto, en el momento actual, existe suficiente evidencia científica como para considerar a la edad avanzada, la coexistencia de una Apo E4 y el sexo femenino como factores determinantes para desarrollar la enfermedad de Alzheimer tardía, de modo que el riesgo de desarrollo de la enfermedad es especialmente elevado en las mujeres, ya que son mayormente portadoras de la Apo E4.

Doctores Secundino López-Pousa y Carlos Hernández-Lahoz 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *