¿Cómo se abordan las situaciones difíciles en la enfermedad de Alzheimer?

16 Dic

Las situaciones tensas deben prevenirse con actividades y rutinas programadas, trato habitual amable y respetuoso y ambientes relajados y tranquilos.

La mejor manera de evitar discusiones es desviar la atención del paciente de aquellos temas que le irritan (a los que a veces vuelve reiterada y obsesivamente) y dirigirle hacia otros que le distraigan y entretengan. Hay que quitar importancia a lo que no haga bien; nunca culpabilizarle de sus olvidos y mucho menos reírse de sus fallos. Quienes atienden al paciente tienen que dirigirse a él con amabilidad y respeto. Las informaciones han de ser breves y sencillas, sin entrar en detalles en los que pueda perderse. Se utilizará un tono tranquilo y relajado para abordar los asuntos que le conciernen. El trato será afable y afectuoso. Se le felicitará cuando termine una tarea satisfactoriamente y se le puede dar un beso de reconocimiento, si el gesto entra dentro de las costumbres de comunicación afectiva.

                  Hay que explicarle cada paso que se vaya a dar con pocas y sencillas palabras: “Es la hora del baño”; “Vamos a poner el agua a una temperatura agradable”; “Hay que secarte el pelo muy bien”… Es preciso programar las rutinas con antelación suficiente y seguirlas con orden, para que los pacientes refuercen las actividades predecibles y cumplir los horarios habituales de baños, comidas, paseos, acostarse…

                  Se recomienda, por nuestra parte, que en las cosas importantes se proceda siempre del mismo modo: tener su sitio asignado en la mesa, los documentos guardados en el cajón de la mesilla o del armario, las manos lavadas antes de comer… El baño más cómodo es el de plato (en el suelo) y ducha de teléfono, en lugar de la clásica bañera, a la que resulta más difícil acceder, con ducha de chorro fijo. Si el paciente mantiene actividades con ayuda, deben anotarse las tareas para ese día en un tablero (lista de la compra, visitas…) y dejarlo a la vista, para que le sirvan de guía. El casillero con las medicinas tiene que estar bajo control, sin que pueda manejarlo el paciente sin supervisión.

A veces son precisos pictogramas que señalen dónde están las dependencias de la casa: el baño, la sala, el dormitorio… Es conveniente reforzar la identidad del paciente y los recuerdos de su vida dejando, sobre la cómoda o la mesilla, fotos familiares. De vez en cuando también conviene repasar los sucesos protagonizados por él y las personas de su entorno, mirando las fotos: ¿“Quién es éste”? ¿”Qué hacías tú aquí”? Y dejarle también su rato de privacidad, sin molestarle.

                  El dormitorio solo es para dormir y tiene que estar a una temperatura agradable, ni caliente ni fría. Hay que evitar allí las comidas o ver la televisión. Si el paciente se levanta por la noche para ir al baño, o se despierta confuso, no hay que discutir con él, sino reconducirlo con tranquilidad a la cama. En el dormitorio o en el pasillo hay que tomar medidas de seguridad: retirar alfombras u obstáculos con los que se pueda tropezar y caer, dejando siempre una luz tenue (led o similar), que sirva de referencia por la noche… Si es capaz de vestirse, hay que elegir, con él (o ella), la ropa adecuada y dejarla sobre la cama para que se vista solo/a. Si está en casa o va al centro de día, una buena opción es el uso de vestimenta cómoda y calzado que se adhiera al suelo. Para salir a pasear un rato largo, o hacer gimnasia, lo apropiado es el chándal y para los pies, playeros. Para prevenir caídas, se recomiendan calcetines gruesos de algodón que fijen los pies dentro de los playeros y que estos vayan provistos de cámara con gel que facilita y alivia el apoyo plantar y suela antideslizante, con dibujos parecidos a los de los neumáticos dotados de mayor adherencia.

                  Las llaves y los documentos de importancia (DNI, tarjeta de la SS) es mejor duplicarlos y tener las copias en la mesilla del paciente y guardar los originales en un sitio seguro. El cuidador puede dejarle una pequeña cantidad de dinero de mano en la mesilla, para el gasto diario, pero no una cantidad importante que pueda perder o malgastar. Si queda solo, puede ser víctima de estafadores a los que abra inconscientemente la puerta. Cuando no se encuentre una cosa, conviene mirar en la basura o en el inodoro antes de darla por perdida. La puerta de la calle debe permanecer cerrada para evitar fugas durante los descuidos del cuidador. También es bueno que lleve una pulsera o una tarjeta con sus datos de identidad (nombre, domicilio, teléfono del familiar más próximo) en algún bolsillo. Ante el juez, si el paciente está incapacitado, alguien de la familia o persona de confianza tiene que quedar encargado de la administración de sus bienes.

                  Hay una serie de aplicaciones que son relajantes: duchas con agua entre templada y caliente. Cambios de ropa frecuente para estar limpios y secos. Masaje con aplicación de crema hidratante sobre la piel, después del baño. Beber una infusión de tila o manzanilla, o un vaso de leche templada, antes de acostarse, pero no tomar por la tarde café u otros estimulantes, ni tampoco beber muchos líquidos que le obliguen a levantarse al baño por la noche. Música ambiental suave en zonas de relax y música con ritmo en espacios destinados al ejercicio. Hay encuentros sencillos y muy socializantes que no conviene que pierda si los ha practicado antes. Se le puede llevar, una o más veces a la semana, a actividades tales como jugar en un bar una partida de cartas y tomar café con los amigos, ir a un partido de fútbol u otra competición al aire libre, asistir a bailes de tercera edad y escuchar música de la época de la juventud, etc. También se puede organizar con familiares o amigos de confianza que no le generen estrés una velada de parchís en casa. Cuando se trata de un paciente encamado, una buena tarea y que sirve de entretenimiento es leerle en voz alta un libro sencillo, donde reconozca protagonistas arquetípicos y haya una moraleja amable al final del capítulo.

Doctores Secundino López-Pousa y Carlos Hernández-Lahoz

 

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